La cocina que se convierte en el corazón de la casa: un proyecto a medida de Per Sé Küchen

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En Per Sé Küchen hay proyectos que se presentan solos porque son sencillamente espectaculares. Esta cocina, la que ves en las imágenes, es uno de ellos. Negra, rotunda, silenciosa, con esa elegancia que no necesita adornos para llamar la atención. Una cocina a medida que no se limita a “estar” en la vivienda, sino que la ordena, la viste y, sin levantar la voz, se convierte en su centro.

Lo primero que atrapa es el conjunto: frentes lisos en negro mate que dibujan un plano continuo, limpio, casi arquitectónico, y una isla protagonista que parece tallada en piedra. No es una isla para “tener barra”; es una pieza para vivir alrededor. Aquí se cocina, se sirve, se conversa y se alarga la sobremesa. La luz inferior la hace flotar, suaviza su volumen y añade esa calidez nocturna que transforma la cocina en el lugar al que siempre apetece volver.

Que sea una cocina abierta al salón no es una decisión estética, es una declaración de intenciones. En una casa contemporánea, la vida ocurre en común: mientras alguien prepara la cena, otro trabaja con el portátil, alguien se sienta a tomar un café, y al fondo el salón respira. La cocina deja de ser un cuarto de servicio para convertirse en el escenario principal. Y cuando todo comparte espacio, el diseño tiene que ser doblemente inteligente: debe ser bonito, sí, pero también debe saber contener el orden, ocultar lo que sobra y mostrar solo lo esencial.

Este proyecto de Per Sé Küchen lo consigue con una combinación impecable de materiales y volúmenes. El negro mate aporta profundidad y sofisticación; encaja especialmente bien en espacios abiertos porque estructura el ambiente, lo “sujeta” visualmente. Frente a esa fuerza, las superficies en tono piedra iluminan y equilibran, y la madera, en el módulo superior, pone el punto cálido justo: el gesto que humaniza el minimalismo y lo vuelve habitable, cercano, doméstico.

La integración también juega su papel. Los electrodomésticos quedan alineados, discretos, como parte del plano, sin romper la continuidad. La campana de techo, casi invisible, libera el espacio y mantiene la sensación de amplitud. Y la iluminación, trabajada por capas, no solo realza el diseño: lo hace cómodo. Luz donde se trabaja, luz ambiental donde se vive, y ese hilo lineal bajo los muebles altos que define el conjunto con precisión.

Pero si hay algo que diferencia una cocina bonita de una cocina excelente es la ergonomía. En este proyecto, cada zona está donde debe estar y cada recorrido tiene sentido. Almacenaje amplio en el perímetro para que la parte social permanezca despejada, superficie generosa en la isla para cocinar sin estrecheces, pasos cómodos, soluciones de almacenaje que se abren y se usan con naturalidad. Es un diseño que se nota… porque no estorba. Porque facilita.

Eso es, al final, una cocina a medida de Per Sé Küchen: una cocina pensada para una vivienda espectacular, sí, pero sobre todo pensada para quienes la habitan. Una cocina que acompaña la arquitectura y eleva la vida diaria.

Una cocina que no pide permiso para ser el corazón de la casa: simplemente lo es.

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